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El blog que habla de marketing
​para marcas globales B2B

+ MARKETING PARA TRADUCTORAS EMPRENDEDORAS

Tres mujeres y un varón: encontrados en Jane Austen y en la traducción

16/12/2018

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Por Delfina Morganti Hernández

A 243 años del nacimiento de la autora británica cuyo talento y vigencia le han valido comparaciones con Shakespeare, además de infinitas reescrituras, fanfiction y adaptaciones cinematográficas, yo la reivindico, como cada año, rerereleyendo sus novelas. Este año, además, aprovecho a comentar el camino por el cual llegué a traducir un ensayo del inglés al español que indaga en la relación literaria entre Mark Twain y Jane Austen.

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Corría el año 2011 cuando descubrí el ensayo en inglés de la Prof. Emily Auerbach (Universidad de Wisconsin-Madison, EE. UU.) en Internet. Como no podría ser de otra manera para cualquier lector acérrimo de Austen, el título me generó mucha curiosidad: “A Barkeeper Entering the Kingdom of Heaven”: Did Mark Twain Really Hate Jane Austen?. (Título que, más tarde, traduciría como: “Un tabernero adentrándose en el Reino del Cielo: ¿Es verdad que Mark Twain odiaba a Jane Austen?”). No recuerdo bien qué estaba buscando en la web en ese momento ni por qué apareció su ensayo en los resultados de búsqueda; solo sé que apenas empecé a leerlo, supe que tenía que traducirlo al español.

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EL MARKETING DIGITAL Y SU ROL FUNDAMENTAL EN LAS EMPRESAS

6/9/2018

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Por Delfina Morganti Hernández

El pasado miércoles 5 de septiembre por la tarde, en el Hotel Solans Presidente de Rosario, tuvo lugar la charla “El marketing digital y su rol fundamental en las empresas”

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El miércoles 5 de septiembre, en el Hotel Solans Presidente de Rosario, tuvo lugar la charla “El marketing digital y su rol fundamental en las empresas”, organizada por Punto Biz, Google Argentina y Quakmedia.

​Alan Popovsky (experto en Google) y Franco Barra (especialista en SEO, Quakmedia) disertaron acerca de las ventajas y tendencias del marketing digital de cara a los desafíos actuales para las empresas y emprendedores a nivel local e internacional.

ASÍ VIENE EL PANORAMA

Alan Popovsky, gerente de socios estratégicos de Google Argentina, aportó algunas estadísticas significativas con respecto al panorama general del marketing digital hoy.
Un dato revelador es que el 53 % de las páginas web son abandonadas desde el celular cuando un sitio tarda más de tres segundos en cargar
¿Qué nos dice esta cifra en relación con el tiempo de espera que tolera el usuario promedio?
 
Fundamentalmente, permite describir a grandes rasgos la identidad de los consumidores conectados actuales.
 
“Hablamos de usuarios empoderados, impacientes, curiosos, demandantes”, afirmó Popovsky. “Esto es lo que en Google llamamos ‘la era de la asistencia’: 
los usuarios quieren tener la información que necesitan al alcance de la mano”, en el momento preciso en que la solicitan.
 
Otro comportamiento característico del consumidor de hoy es que, antes de elegir una marca para gran parte de los productos y servicios que consume, opera a modo de Sherlock Holmes: encara cada compra como un proceso relativamente exhaustivo de investigación, es decir, va a Internet antes que al local.
 
De allí que, en Estados Unidos, por ejemplo, el porcentaje de ventas por comercio electrónico sea tan solo del 13 % sobre el total de ventas en comercios minoristas y, a su vez, las ventas en las tiendas siguen creciendo.
 
¿Cómo se explica esta estadística? Por el comportamiento del usuario online: para cuando la persona llega al negocio, ya sabe lo que quiere; va a lo seguro porque ya hizo las pesquisas necesarias en Google. Ya investigó la marca, recurrió a los sitios de calificaciones y críticas online, vio algún tutorial sobre el producto en YouTube o accedió al contenido de algún influencer en Instagram, y sabe con lujo de detalles lo que quiere. Es más, no solo lo sabe; conoce el producto de pies a cabeza, a veces, incluso, más y mejor que el propio vendedor de salón.

CÓMO AFECTAN ESTAS TENDENCIAS A LAS MARCAS

Los usuarios somos cada vez más curiosos y demandantes, y nos volvemos más y más impacientes.
 
Por eso, no basta con tener presencia online; tener un sitio web ya no es suficiente en la era de la asistencia. Para que la web de una marca funcione como una vidriera eficaz (atractiva, genuina y relevante) ante los ojos de los potenciales clientes, tiene que destacarse por ser valiosa (relevante) y rápida (responsive).
 
Una manera rentable de salir a buscar ventas es apostar al marketing digital inteligente.
 
Hacer publicidad en medios digitales es mucho más económico que hacerlo en medios tradicionales (gráficos y TV). Pero si falla la velocidad de carga del contenido al que dirigimos a nuestro público objetivo mediante un anuncio en Google, o si el posible cliente llega a nuestra web y no encuentra lo que busca, se irá; posiblemente, para no volver.
 
En definitiva, la experiencia con la marca online debe ser positiva de entrada, antes de la compra en sí; de lo contrario, perdemos al cliente.

TRES CLAVES PARA OPTIMIZAR TU WEB

“Cuando hay recesión, las ventas bajan; por eso, hay que salir a buscarlas”, afirmó Popovsky al presentar los beneficios de una estrategia de marketing digital bien hecha.
 
Estas son algunas sugerencias que propuso el experto de Google junto a Quakmedia:

No subestimes el potencial de tener presencia en Internet. La inversión no suele ser descomunal y, si la estrategia de marketing digital es buena, los resultados pueden ser sorprendentes. Ante el contexto argentino actual, Popovsky señaló que “hay que ser inteligentes con el presupuesto de marketing” y analizar bien cómo y en qué se invierte. “Más que nunca, en una época de recesión, hay que ser inteligentes con el marketing. Hay que salir a buscar nuevos clientes de forma inteligente, y el marketing digital, bien usado, puede rendir muy bien”.
 
Brindá toda la información que tus clientes necesitan con respecto al producto o servicio que ofrecés. Parece una obviedad, pero, como bien señaló Popovsky, la página de destino a la que llegue un consumidor a través de un anuncio tiene que ser relevante y cumplir sus expectativas. Si en el anuncio en Google publicitás un 2 x 1 en prendas de otoño-invierno, pero el cliente llega a tu web y se encuentra con banners sobre prendas de primavera-verano a precios desopilantes, ya lo perdiste. Si te enganchás con el “acerca de” y usás la primera página de tu web para contar en dos mil palabras cómo nace la empresa familiar, también te fuiste de tema. “La historia es interesante y tiene que estar, pero no satisface la necesidad concreta e inmediata que tiene el cliente de saber más detalles del producto o servicio en particular”.
 
Asegurate de que el diseño sea responsive. Volvemos a la estadística anterior: si un sitio web tarda más de tres segundos en cargar, nos vamos. ¿Ya sabés cuánto tarda tu web en cargarse en un teléfono celular? Este parámetro es clave para no perder conversiones posibles a causa de una mala velocidad de carga en dispositivos móviles.

TESTIMONIOS

La charla organizada por Quakmedia junto a Punto Biz y Google estuvo muy bien organizada y contó con un generoso espacio de coffee break para hacer contactos.
 
A continuación, algunos testimonios de los asistentes:
 “ Quedó más que claro que somos impacientes como consumidores y muy ansiosos. Fue muy bueno conocer las estadísticas. Esto nos permite saber qué tipos de consumidores somos y, a quienes estamos en el área de publicidad y marketing, de qué manera dirigirnos a diferentes clientes.
 
Me parece interesante poder compartir con colegas, como me pasó [en esta charla], donde estuvimos con dos personas más tirando ideas, viendo que, en momentos como los de hoy, es muy importante saber a qué público dirigirnos, saber bien la segmentación, y por qué medio de comunicación podemos implementar y trasladar ese mensaje. Pero, por sobre todas las cosas, saber cómo comunicar y qué comunicar. Esto nos permite ser conscientes de en qué mercado estamos operando, conocerlo a través de un análisis FODA y, de esta manera, también tener en cuenta el presupuesto del que disponemos para hacer una inversión publicitaria.
 
Por supuesto, no dejar nunca de perfeccionarse, estar actualizándose constantemente y conocer cada herramienta que salga. Hoy son las redes sociales, el marketing digital; son excelentes herramientas, importantísimas, pero siempre y cuando las sepamos usar de la forma correcta. Sigo sosteniendo que los textos breves, las palabras claves, las imágenes llamativas son lo que logran captar la atención del consumidor actual”.
​--
Natalia Viotto, publicista y profesora de Marketing y Publicidad 
“La charla del miércoles dio la oportunidad de conocer un poco cómo el buscador más importante del mundo interpreta el consumo actual de Internet con respecto a años anteriores y lo que se viene en el futuro cercano. Si bien se pensó más que nada en función de algunos datos que no incluían a nuestro país en particular, el punto del primer disertante fue que apostemos por el marketing digital antes que el marketing tradicional, ya que este pasará a ser obsoleto. Aunque esta utopía siempre fue mencionada, el experto se apoyó en datos estadísticos para valorar su apuesta. Por el lado de Quakmedia, el segundo orador del encuentro mencionó cómo trabaja la agencia con sus clientes, qué beneficios aporta a sus empresas y otras perspectivas. Si bien se debe resaltar la claridad con la que expuso, diría que resultó una charla corta”.
--Julián Torrisi, comunicador social, miembro de APMKT (Asociación de Profesionales en Marketing) y director de Comunicación To Be
◘ ◘ ◘

Y vos, ¿ya apostás al marketing digital?

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Delfina Morganti Hernández es traductora creativa, correctora e intérprete de inglés y español matriculada en el Colegio de Traductores de la Prov. de Sta. Fe, 2.ª Circ. y miembro de la Asociación de Profesionales en Marketing (APMKT) de Rosario. Sus principales áreas de trabajo son Marketing y Publicidad, Recursos Humanos, Educación y Legales. Asimismo, traduce y corrige textos de Periodismo Digital, Turismo, Ficción y Crítica Literaria. Es autora del ebook sobre traducción literaria: “Objetividad. Fidelidad. Invisibilidad. Un ensayo a propósito del discurso de la traición en traducción literaria”. Actualmente, cursa sus estudios en Publicidad y en Letras, y es colaboradora en el rol de community manager ad honorem del programa de radio online Traductores, al Aire!

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Encontrados en la traducción. Entrevista al traductor literario Julián A. Sosa, parte II

25/8/2018

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​Por Delfina Morganti Hernández
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“Eso también está muy bueno; que te guste lo que lográs hacer y que lo sepas defender es lo más importante. Más en este ámbito, en la literatura, donde todo siempre es más subjetivo. Como todo arte”. ​
Y se hizo esperar, pero llegó. 

A un mes y unos días de la primera entrega de la entrevista al traductor Julián A. Sosa, cumplo en compartir la transcripción de la segunda parte. 

​Si te perdiste la primera, podés leerla acá (muy recomendable).


* * *

D: Vamos a volver un poco a los orígenes y después hablamos de la actualidad. ¿Cómo nace tu interés por el inglés y por estudiar traductorado de inglés?
J: El estudiar inglés nace obviamente forzado. A mi mamá siempre le gustó la cultura inglesa, el idioma, pero nunca pudo aprender de chica. Entonces, cuando nosotros estábamos en tercer grado de la primaria—.
 
D: ¿“Nosotros” tus hermanos?
J: Mi hermano y yo, sí. Nos mandó a un instituto. Estudiamos ahí creo que por nueve años. Era una lucha a veces. Hubo un año en que quería dejar de ir porque me costaba el Present Perfect, no lo entendía [risas]. Estaba muy negado. Pero pude superar esa etapa. Seguí estudiando —a la par estaba haciendo el secundario— y llegó el último año del secundario, que es cuando tenés que decidir qué vas a hacer el año que viene para entrar a la universidad. Porque mi idea era seguir alguna carrera.
 
D: ¿Cómo pasaste del “odio” al placer con el inglés?

J: ¡No sé! [risas] A veces igual me da algún que otro dolor de cabeza, pero me gusta mucho ahora. No sé cuándo fue la transición de empezar a quererlo. Seguramente fue cuando entendí qué era el Present Perfect [risas]. Seguramente fue ahí. Entonces, llegó el último año del secundario. A mí siempre me habían gustado dos cosas: los idiomas —me había empezado a gustar el inglés, lo sentía como una herramienta muy fuerte, muy importante para el futuro— y, a la vez, también la música. A mí me encanta todo lo relacionado con la música. Estaba en esa disyuntiva: “¿Qué hago, me meto en un conservatorio a estudiar música? ¿O me anoto en un traductorado, ya que tengo todo el bagaje del inglés y es como un ‘tema menos’?”. Pensaba solo en el inglés. Estaba muy cegado en ese momento. Pensaba que solamente iba a traducir al inglés y no, no es así. Traduzco más al español que al inglés. Hasta que, finalmente, hablé con un conocido de la familia que era traductor público, para ver cómo era el ámbito laboral, la salida, la vida de un traductor. Y me resultó interesante. Más que nada por esto de trabajar desde casa.
 
D: En pijama…
J: En pijama, obviamente [risas]. Al final, me decidí y me anoté en la Universidad Nacional de Lanús, que la tengo cerca de casa. Me gustaba que era un traductorado público y el plan de estudio abarcaba muchos temas, no solo la parte legal, como pasa en la UBA, por ejemplo, que es mucho más legal la orientación. En la UNLA tenemos traducción técnica, de medicina, de sociedades comerciales, de informática. Y también traducción jurídica: contratos, certificados de nacimiento, de matrimonio.
D: ¿Y traducción literaria es una especialización?
J: No, no tenemos traducción literaria como una materia dentro de la carrera. Sí tenemos materias como Literatura Inglesa y Lengua Especializada, donde también se ve vocabulario que no tiene nada que ver con el ámbito legal. Y las materias de Lengua Inglesa, donde nos hacían leer novelas—.
 
D: ¿O sea que vos estás trabajando casi a la manera de Cortázar? ¿Como un traductor de oficio?
J: Y sí.
 
D: Por todos estos saberes que vas recolectando —e incluyo la música— de lenguas, de literatura... 
J: Sí.
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“Todo empezó en la facultad. Nosotros teníamos un compañero que, a la par del Traductorado, estaba estudiando Edición en la UBA”.
D: Te vas nutriendo de todo eso.
J: Claro, porque en sí yo nunca estudié un traductorado literario.
 
D: Mirá qué interesante.
J: Siempre digo que para traducir literatura tenés que tener lo literario incorporado. Es medio difícil si no forzarlo; se nota cuando está forzado. Yo me doy cuenta con mis compañeros a veces. La formación del traductorado público es muy estructurada: te aprendés este término y es así en inglés o en español. Les cuesta un poco esto de soltar la mente y dejarla ir. Por supuesto, está perfecto porque así es la carrera y es lo que les gusta. Pero yo siempre sentía que me faltaba algo, que necesitaba ir un poco más allá.
 
D: Es como que sentías un llamado hacia el área literaria, ¿no?
J: Claro. Igual, a lo largo de la carrera tuvimos talleres de traducción literaria que organizaban los mismos profesores. El primer taller que hicieron era sobre traducción de poemas. Ese me gustó mucho. Creo que ahí hice el clic y dije: “Che, me gusta esto”.
 
D: Ahí encontraste más la vocación dentro de la traducción.
J: Sí. Era sobre traducción de poemas y era interesante porque estaba muy relacionado con la musicalidad de las cosas, darle un determinado ritmo a los textos, trabajar las rimas... Y me acuerdo que las soluciones a las que había llegado con los poemas que teníamos que traducir me habían gustado. Eso también está muy bueno, que te guste lo que lográs hacer y que lo sepas defender es lo más importante. Más en este ámbito, en la literatura, donde todo siempre es más subjetivo. Como todo arte. Ese fue uno de los detonantes que hizo que me apasionara tanto. Después tuvimos jornadas, más masivas, no tanto estilo taller, sino organizadas por la misma universidad, pero más extensas, con gente de afuera que venía a dar charlas sobre traducción literaria.
 
D: ¿Hablás o estudiás otros idiomas?

J: No, pero me gustaría mucho. Me gustan todos los idiomas en realidad, pero más el francés, el alemán y, misteriosamente, el ruso. Es muy difícil que pueda aprender los tres. [Nota de color: Julián me contó que justo empezó a estudiar alemán este año].
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Jardín del IES en Lenguas Vivas “Juan Ramón Fernández”. ​
​Aquí le hice la entrevista al traductor Julián A. Sosa el viernes 28 de abril de 2017, en el marco de la Escuela de Otoño de Traducción literaria.
D: ¿Y el ruso por afinidad con la literatura rusa, algún autor?
J: No, no. Tengo un amigo que es ruso y, a veces, cuando lo escucho hablar, me llama mucho la atención cómo suena el idioma. También mi profesor de Lengua Española es traductor de ruso. A veces, hablaba en ruso en las clases cuando contaba alguna anécdota, y me gustaba escucharlo. La verdad es que me gustan todos los idiomas. Si pudiera aprender más, me encantaría.
 
D: Actualmente trabajás con una editorial argentina en modalidad autónomo-independiente. ¿Siempre traducís textos del género novela?
J: Sí, por ahora sí. Me están mandando solo novelas. Salvo por esta última que es autobiográfica [La distancia entre nosotros de Reyna Grande], pero no deja de ser una novela.
 
D: Y trabajás por contrato.
J: Sí, por contrato.
 
D: Cada libro nuevo es un contrato distinto.
J: Es un contrato distinto, sí.
 
D: ¿Y cuánto hace que trabajás con la editorial?
J: Desde julio del año pasado [2016].
 
D: Y ya llevás tres libros traducidos.
J: Sí, me mandan libros para traducir bastante seguido.
 
D: ¿Te gustaría contar cómo se dio esta oportunidad?
J: Todo empezó en la facultad. Nosotros teníamos un compañero que, a la par del Traductorado, estaba estudiando Edición en la UBA. El chico tenía un blog donde hacía análisis y críticas de libros. Con el paso del tiempo, fue desapareciendo del Traductorado, se fue centrando más en el ámbito de la edición y en su blog, e hizo un contacto con esta editorial, con V&R. Le mandaban libros... Y nos seguíamos viendo igual, porque era un amigo nuestro. Hasta que un día, el año pasado, nos comenta a tres compañeros del Traductorado —él ya había dejado la carrera, estaba ocupado con Edición y el trabajo— que la editorial estaba buscando traductores. Nos dijo: “Les voy a mandar una prueba, háganme acordar”. Tardó un poco [risas] desde que nos dijo eso hasta que nos envió el texto de prueba para traducir. Tardó unos dos meses, tres… [risas]. Un día, nos mandó la prueba, y terminó siendo el texto de los dos primeros capítulos del primer libro que traduje [Noche de luz, Jay Asher]. Nos mandó la prueba a los tres.
 
D: Y de los tres, ¿están todos trabajando?
J: No, de los tres quedé yo solo me parece.
 
D: Entonces, era una prueba eliminatoria.
J: Sí. Fue raro porque él era más amigo de otra compañera.
 
D: Bueno, pero fue objetivo. Fue profesional.
J: Sí, totalmente. Está bueno que fue un proceso serio. Además, no fue él solo el que las corrigió. Hay todo un equipo de correctores detrás, otros editores. [Pausa] Y fue muy loco porque el día que me llama para decirme que le había gustado mucho mi versión, yo estaba pensando, buscando alguna especie de salida laboral relacionada, quizá crear un blog o algo así. Pero no para escribir sobre traducción, sino un blog en el que incluiría traducciones de canciones del inglés listas para ser cantadas en español. Es decir, manteniendo las rimas, la métrica y manteniendo el sentido, que es lo más importante. Y eso no se ve mucho en el ámbito de la música cuando hacen una versión en español. Casi siempre le cambian la historial, cambian el sentido. Y yo no quería eso. Y esta idea fue a raíz de mi hermano, que un día me cuenta que había estado pensando: “Che, estaría bueno hacer este tema [un tema de Coldplay] en español. Quiero cantarlo en español, pero lo tengo que traducir y las versiones que están traducidas en Internet no me gustan. Ah, ¡pero si tengo a mi hermano que es traductor!” [risas].
 
D: ¡Somos tan invisibles a veces que ni los hermanos nos registran!
J: ¡Claro! [Risas]. Yo estaba en la habitación de al lado [risas]. Y viene y me dice: “Che, ¿me podrás traducir este tema para cantarlo en español?”. “Sí, dale”, le digo yo. “Dale, dale”. Y agarré y me puse a traducirlo en un bloc de notas, así nomás. Me puse los auriculares, empecé a escuchar el tema —dejando de lado la cadencia de la voz— y lo iba traduciendo al español con la mayor fidelidad posible al sentido de cada verso.
 
D: Pero debés haber resignado algo. No me digas que conservaste todo porque no te voy a creer [risas].
J: [risas] Algo tuve que sacar, sí. Quizás lo más notorio fue la rima. Si un verso en inglés terminaba en una a larga, en español no. Cambié la rima en sí, pero mantuve siempre el lugar de esa rima, el patrón: si era a-b-a-b, por ejemplo, en esopañol también.
 
D: ¿O sea que trabajaste todos los aspectos de la traducción de canciones al mismo tiempo? Te pregunto porque hay traductores que primero trabajan el texto solo como poema, sobre todo cuando hay mucho ritmo o rimas, y después empiezan a hacer una adaptación de acuerdo con la melodía. Trabajan en dos pasos.
J: Claro. No, yo no. Trabajé directamente con la música. Me resultó más fácil así. Porque escuchaba el original y, a la vez, cantaba el español arriba. O escuchaba la canción en inglés, me sacaba los auriculares y me ponía a cantarla en español, para ver cómo quedaba. Y me terminó gustando. Después le di la traducción a mi hermano y creo que grabó un video cantándola, no sé dónd estará. Y me dijo que le gustó.
 
D: ¿Eso fue al mismo tiempo que estabas haciendo la prueba para la editorial?
J: No, ya la había hecho, aunque todavía no tenía noticias. Pero fue justamente en esa misma semana que empecé a pensar en esto de armar un blog con traducciones de canciones listas para cantarlas. Y justo me llama mi amigo, que estaba a cargo de la edición de esos libros, y me dice: “Che, me regustó tu traducción. Quiero que traduzcas este libro”. Yo no lo podía creer, estaba muy contento. Fue un notición. Después, me llamó para coordinar un día para que fuera a la editorial para hablar con ellos cuestiones de estilo. Ahí me dieron un feedback, una devolución de la prueba.
 
D: Habrán hablado de los honorarios.
J: Sí, también.
 
D: ¿Tenías idea de cómo cobrar este tipo de trabajo? Porque eso suele ser un tema.
J: No, la verdad que no. Yo me guié por los aranceles orientativos de la AATI [Asociación Argentina de Traductores, Correctores e Intérpretes].
 
D: ¿Y negociaste algo?
J: No, al ser mis primeras traducciones, no me atrevo mucho a negociar o a discutir un precio. No me estoy tirando abajo tampoco. Yo ya fui desde el primer día pensando: “No voy a aceptar menos de tanto”. En el Traductorado Público de la universidad siempre nos advertían sobre esto de los aranceles, que hay mucho trabajo “sucio”.
 
D: Sí, y hay competencia desleal en todas las áreas, todas.
J: Sí. Por eso. Yo ya iba con esa idea en mente. Cuando me dijeron lo que me iban a pagar, era poco quizás, pero a mí me servía. Me sirvió.
 
D: Y convivir con el libro un mes.
J: No, dos meses. Era un poquito poco, pero era mi primera traducción. Con las otras los honorarios mejoraron y se fue haciendo más interesante el laburo también. Aún así, yo creo que se puede todavía mejorar más. [Pausa]. Y ese día me reuní con el equipo de la editorial. La correctora me felicitó. Es muy buena correctora, realmente muy buena. Después me encomendaron la traducción y yo les iba mandando de a cinco capítulos por semana, si mal no recuerdo. Así ellos iban viendo y corrigiendo. Hacia el final del primer mes, me llamaron de la editorial para darme una devolución de lo que había hecho en persona, lo que es muy bueno porque pude hablar con la correctora, tomar decisiones juntos, proponer soluciones. Siempre recibí comentarios positivos y eso es lo que me hacía feliz, el hecho de recibir comentarios positivos de una correctora que nunca había visto en mi vida y que tiene muchos años de experiencia. Yo me sentía muy cómodo con el equipo. Me acuerdo que cuando fui a reunirme con la correctora por primera vez, tenía miedo. No me habían anticipado nada, solamente me habían citado para una “reunión con la correctora”.
 
D: O sea que podía ser que te dijeran—.
J: Podía ser cualquier cosa.
 
D: “Mirá, esto es un desastre. No es lo tuyo, no te necesitamos más” o decirte “Nos encantó, tenemos algunas sugerencias”.
J: [risas] Sí. Claro. Tenía mucho miedo. Pero por suerte son muy buena gente, muy buena onda. Todo salió muy bien.


* * *

Mientras sigo transcribiendo los audios, te invito a leer más detalles sobre lo que fue la Escuela de Otoño de Traducción Literaria 2017 en la sección de artículos de interés más abajo. Por último, podés informarte sobre el proyecto de ley Unicaba que pretende cerrar los institutos de formación docente de la Ciudad de Buenos Aires y cómo podés hacer para apoyar la petición a favor de la continuidad de estas prestigiosas instituciones que, entre otras cosas, hacen posible que existan iniciativas de formación profesionalizante en el país como es la Escuela de Otoño de Traducción Literaria del IES en Lenguas Vivas “Juan Ramón Fernández”. ◘ ◘ ◘
Más sobre la EOTL 2017

¦ Un lugar llamado Destino ~1000 palabras

¦ Yo vine a matar al autor ~1300 palabras

¦ Crónica en colaboración con el boletín oficial de la AATI,  Calidoscopio abril-mayo 2017 ~1200 palabras (acceder al boletín completo)
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Delfina Morganti Hernández es traductora creativa, correctora e intérprete de inglés y español matriculada en el Colegio de Traductores de la Prov. de Sta. Fe, 2.ª Circ. y miembro de la Asociación de Profesionales en Marketing (APMKT) de Rosario. Sus principales áreas de trabajo son Marketing y Publicidad, Recursos Humanos, Educación y Legales. Asimismo, traduce y corrige textos de Periodismo Digital, Turismo, Ficción y Crítica Literaria. Es autora del ebook sobre traducción literaria: “Objetividad. Fidelidad. Invisibilidad. Un ensayo a propósito del discurso de la traición en traducción literaria”. Actualmente, cursa sus estudios en Publicidad y en Letras, y es colaboradora en el rol de community manager ad honorem del programa de radio online Traductores, al Aire! | Instagram: @delfina.serviciosling

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Ya podés inscribirte al Encuentro Nacional de Traducción 2018

13/8/2018

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Por Delfina Morganti Hernández

En septiembre, los traductores, correctores e intérpretes, y estudiantes de traducción e interpretación tienen una cita imperdible en Córdoba, Argentina, con motivo del III Encuentro Nacional de Traducción #ENT2018.

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Foto: Delfina Morganti Hernández. Museo Municipal Genaro Pérez, Córdoba, Argentina.
Bajo el lema “La especialización y otros caminos para el crecimiento profesional”, los días 28 y 29 de septiembre tendrá lugar la tercera edición consecutiva del Encuentro Nacional de Traducción (#ENT2018). El congreso reúne a estudiantes de traducción e interpretación, así como a traductores, correctores e intérpretes noveles y con experiencia de todos los idiomas, y ofrece diversos talleres, charlas y ponencias para participar activamente en un intercambio pensado para sumar herramientas de desarrollo y ejercicio profesional.
“Queríamos crear un punto de encuentro nacional, que se repita todos los años y que nos dé la posibilidad de interactuar cara a cara, y no solo a través de internet, como muchos lo hacemos en nuestro día a día”.

POR QUÉ UN ENCUENTRO NACIONAL DE TRADUCCIÓN

El ENT es un evento anual de capacitación e intercambio de recursos entre profesionales y futuros profesionales de la traducción e interpretación pensado “para compartir experiencias, ideas, innovaciones y consejos para mejorar nuestro trabajo y abrir nuevas puertas”.

Los colegas a cargo de la organización son Juan Macarlupu Peña y Julieta Olivero, quienes llevan adelante esta iniciativa en la ciudad de Córdoba desde 2016 y cada año, hacia fines del mes de septiembre, en el marco del Día Internacional de la Traducción.

Ante la pregunta sobre cómo surge la idea de organizar un Encuentro Nacional de Traducción, Julieta Olivero respondió: 


“El Encuentro surge, por un lado, por un gusto personal que los dos tenemos por este tipo de eventos: eventos donde nos podemos conocer, crear vínculos y también seguir aprendiendo a partir de la experiencia de otros. Por otro lado, notamos que la mayoría de los cursos y de los congresos se organizan en Buenos Aires, y muchas veces resulta difícil asistir, especialmente en el caso de los estudiantes. Por eso decidimos traer un poquito de todo lo que se hace en Buenos Aires al punto central del país, más accesible para todas las provincias. Queríamos crear un punto de encuentro nacional, que se repita todos los años y que nos dé la posibilidad de interactuar cara a cara, y no solo a través de internet, como muchos lo hacemos en nuestro día a día. Queríamos un espacio profesional, pero distendido, donde se genere la confianza para que podamos preguntar, donde el disertante no sea esa figura inalcanzable que se sube al escenario, sino que sea un colega y que ayude con lo que sabe y, a su vez, también se enriquezca a partir de la experiencia de otros”.
 
En palabras de Juan Macarlupu, “Lamentábamos la poca oferta de congresos que hay en Córdoba, especialmente si consideramos que tiene una de las mejores universidades del mundo y que está ubicada de manera estratégica para reunir a traductores de todo el país. Viajar a Buenos Aires es, para muchos colegas, inviable y creemos que esto no debería ser un impedimento para participar de este tipo de reuniones. Por eso también los aranceles son de los más bajos del país para este tipo de evento. Además, nos pareció que sería positivo organizar un encuentro que no dependa de ninguna organización o asociación, sino que sea organizado por traductores y para traductores, sin otro interés de por medio más que reunirnos, aprender, conocernos, intercambiar ideas y crear nuevos lazos profesionales”.
“La especificidad de muchas de las ponencias que se van a presentar hace que sean interesantes tanto para noveles que están buscando su rumbo dentro de esta profesión, como para colegas expertos que quieren aprender algo nuevo, o escuchar qué esta sucediendo en la profesión, relatado por sus pares”.

CONOCÉ LA AGENDA DEL #ENT2018

El programa del #ENT2018 abarca una amplia variedad de temas y áreas específicas, que se abordarán en más de diez disertaciones y seminarios por especialistas.
 
Al preguntarle sobre sus expectativas con respecto al próximo #ENT2018, Olivero respondió:

“Cada día que pasa estoy más ansiosa. Este año tenemos 14 ponencias confirmadas, y las temáticas son supervariadas y novedosas. Se va a hablar sobre localización, traducción literaria, accesibilidad, traducción audiovisual, traducción creativa, ingeniería lingüística, español, traducción aeronáutica, traducción médica, herramientas de mercado, interpretación, lengua de señas, traductología y manejo del estrés. Quien consiga asistir a todas las ponencias se va a ir a su casa con herramientas para hacerle frente a lo que se presente, tanto en lo profesional propiamente dicho, como en lo empresarial o administrativo. Nuestra idea es brindar herramientas, mostrar novedades, abrir las mentes a campos nuevos, mostrar cuán amplio es nuestro campo de acción y cómo se puede crecer profesionalmente”.
 
Por su parte, Macarlupu comentó que, “como objetivo más interno de la organización, tenemos el de crecer con respecto al año pasado. Por suerte, en 2017 crecimos muchísimo con respecto a 2016 y esperamos ver algo similar este año en relación con el anterior. Eso significa que la propuesta gustó y que vamos por buen camino. Nos alegra muchísimo ver que la comunidad lingüística va conociendo el evento y confía cada vez más en él”.

Además, la edición 2018 contará con tres talleres precongreso sobre recursos digitales para traductores audiovisuales; traducción y terminología específica de administración de empresas, y traducción médica aplicada a los casos clínicos de la famosa serie de televisión estadounidense Grey’s Anatomy.
 
“Estamos organizando tres cursos precongreso que se van a realizar el día jueves 27 y el viernes 28 por la mañana. Son cursos de tres horas de duración, con cupos limitados, dictados por ponentes que también se van a presentar durante el ENT. La idea de los cursos es ofrecer también actividades más prácticas y de mayor duración, para desarrollar los temas con más profundidad. Esperamos recibir asistentes de todas las provincias, como en los años anteriores. Como todos los años, los ponentes reciben regalos y participan de sorteos”, agregó Olivero.

POR QUÉ QUERÉS ESTAR

Juan Macarlupu lo resume así:

“En primer lugar, porque es una excelente ocasión para encontrarse entre sí y aprender del otro. En segundo lugar, porque confeccionamos un programa que ofrece ponencias de todos los niveles y para todos los gustos, para que todos encuentren algo que les interese. Además, la especificidad de muchas de las ponencias que se van a presentar hace que sean interesantes tanto para noveles que están buscando su rumbo dentro de esta profesión, como para colegas expertos que quieren aprender algo nuevo, o escuchar qué esta sucediendo en la profesión, relatado por sus pares”.

 
Julieta Olivero comparte perspectivas similares:

​“El ENT es un espacio de encuentro, donde podemos ir para conocernos, para buscar nuevas ideas, para motivarnos, para resolver dudas. Los profesionales noveles y experimentados se pueden beneficiar muchísimo de eso. Además, estoy convencida de que todos tienen algo para aportar, más allá de los años de experiencia. Eso se nota en las propuestas, que a veces surgen de estudiantes, que ya están investigando, ya están aprendiendo y ya están desarrollando sus propias herramientas. Creo que los estudiantes y los traductores e intérpretes noveles encontraron un espacio donde pueden empezar a delinear qué camino quieren seguir dentro de esta profesión, y los más experimentados encontraron un espacio para seguir creciendo y para encontrar caminos nuevos. Muchas veces, es necesario un cambio de enfoque, una mirada diferente, aires nuevos, un viaje para despejar la mente. Eso es el ENT”.

CUÁNDO, DÓNDE, CUÁNTO Y QUIÉNES

Días
Jueves 27 de septiembre: tres talleres precongreso
Viernes 28 y sábado 29 de septiembre: #ENT2018 de 9 a 19
 
Lugar
Hotel Dr. César Carman
Córdoba, Argentina

Aranceles e inscripción 
Julieta Olivero te cuenta todos los detalles de la inscripción:
 
“El costo de la inscripción hasta el 31 de agosto es de $950 para público en general y $750 para estudiantes. En cuanto a los cursos, la inscripción a un solo curso cuesta $300, a dos cursos, $500 y a tres cursos, $700. Se puede abonar por depósito o transferencia, y con tarjeta de crédito. A partir del 1 de septiembre, el precio aumenta. Las inscripciones están abiertas hasta el último día, pero, en una ocasión, tuvimos que cerrarlas antes por falta de espacio. ¡Los esperamos a todos!”.


Entre los disertantes del #ENT2018, se encuentran Florencia Aguilar, Florencia Avaca, Horacio Dal Dosso, Paula Estrella, Pamela Gulijszuc, Milagros Landini Maruff, Delfina Morganti Hernández (quien escribe), Carolina Panero, María Gabriela Pantaloni Nasiff, María Inés Arrizabalaga, Melina Ruiz Arias, Martín Tapia Kwiecien, Alejandra Tolj y Micaela van Muylem.
​
Confirmá los aranceles e inscribite desde la web oficial del evento y enterate de todas las novedades siguiendo el hashtag #ENT2018 en Facebook e Instagram. 

¡Nos vemos en Córdoba!

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Delfina Morganti Hernández es traductora creativa, correctora e intérprete de inglés y español matriculada en el Colegio de Traductores de la Prov. de Sta. Fe, 2.ª Circ. y miembro de la Asociación de Profesionales en Marketing (APMKT) de Rosario. Sus principales áreas de trabajo son Marketing y Publicidad, Recursos Humanos, Educación y Legales. Asimismo, traduce y corrige textos de Periodismo Digital, Turismo, Ficción y Crítica Literaria. Es autora del ebook sobre traducción literaria: “Objetividad. Fidelidad. Invisibilidad. Un ensayo a propósito del discurso de la traición en traducción literaria”. Actualmente, cursa sus estudios en Publicidad y en Letras, y es colaboradora en el rol de community manager ad honorem del programa de radio online Traductores, al Aire! | Instagram: @delfina.serviciosling

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Marketing: Tres claves para conversar mejor con un posible cliente

4/8/2018

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Por Delfina Morganti Hernández
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Si trabajás con clientes, a menudo tenés que conversar con ellos, ya sea en persona, por teléfono (incluidos los audios de Whatsapp) o por videollamada. (Por ahora, no contemos tanto los mensajes escritos).
 
Si bien comunicarnos cara a cara es una de las formas más básicas de interacción entre los seres humanos, las conversaciones presenciales no siempre se desarrollan como uno espera.
 
“¿Habré hablado demasiado?”, “¿Lo habré convencido?”, “¿Qué más querrá saber?”, “¿Por qué no me acordé de contarle tal caso de éxito?” y hasta “¿Qué querrá realmente esta persona?” son algunas de las preguntas que me asaltan muchas veces a la salida de una entrevista con un nuevo cliente.
 
Todos alguna vez tuvimos una conversación genial, esa clase de intercambio que nos deja una sensación mitad alivio, mitad alegría de haber generado una buena conexión con el otro, de haber logrado ponerse en sus zapatos y él en los nuestros, de habernos entendido.
 
Sin embargo, a la hora de tratar con posibles clientes, es fácil cometer ciertos “errores” comunicacionales, como anticiparnos a lo que el otro quiere o espera de nosotros sugiriéndole posibles respuestas o, lo que es muy común, hablando más de lo que escuchamos.
 
Una buena conversación es un ida y vuelta en el que cada parte debería poder no solo expresar sus intereses, preocupaciones y puntos de vista, sino también escuchar a la otra y construir una “zona común” basada en la honestidad, la empatía y la confianza para, en el mejor de los casos, establecer algún tipo de vínculo; en este en particular, hablamos de una potencial relación de trabajo.
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La comunicación mejora cuando escuchás mejor

Hace poco, en una de esas rondas incesantes que hace YouTube cuando te lleva de un video a otro y vos te dejás llevar, vi una charla TED por Celeste Headlee sobre “Diez reglas para conversar mejor”. Aunque el tema de la escucha real puede parecer pan comido, la verdad es que muchos de nosotros no somos tan buenos interlocutores a la hora de tener conversaciones con los demás.

Al entrevistar a un cliente, queremos conocer sus inquietudes, calmar sus ansiedades, responder a todas sus preguntas, ¡que él responda a todas nuestras preguntas!, asegurarle que somos la mejor opción, explicarle por qué, volver a resaltar nuestra ventaja competitiva, satisfacer sus necesidades... La lista es larga, pero, en definitiva, queremos que el cliente perciba nuestro valor agregado, apueste a nosotros y vuelva a elegirnos porque le representamos la solución ideal que toda marca quiere ser para sus clientes.
 
A veces, ya sea por el entusiasmo, los nervios, la adrenalina, la ansiedad, el estrés, el andar a las corridas u otros factores, faltamos sin querer a las reglas básicas para tener una conversación eficaz que redunde en los resultados que ambas partes esperan.

Las tres claves para conversar mejor con un cliente potencial

Los consejos que recomienda Celeste Headlee en su charla son diez, pero pueden sintetizarse en esta idea clave: para conversar mejor, hay que dejar de lado los pavoneos e inseguridades del propio ego y empezar a escuchar más y mejor al otro.
 
Con esta premisa en mente, comparto tres sugerencias fundamentales para conversar mejor con nuestros posibles clientes:


1. (La evidente) Tenés que estar presente y con todas las luces prendidas, menos con la del celular. Seguro que alguna vez te pasó: mientras hablabas con un vendedor, un mozo, el plomero o un representante de atención al cliente, estas personas estaban teniendo más de una conversación a la vez, a la par de la que tenían con vos. Probablemente lo sentiste como una falta de respeto o de compromiso o, sencillamente, como una falta de atención. Estar realmente presente en la situación comunicativa es fundamental a la hora de conversar con un nuevo cliente (¡y con todos!). Por un lado, porque el multitasking puede causarle una muy mala impresión a ese posible cliente que está ahí porque cree que vos podés ayudarlo a resolver un problema; por otro lado, porque hacer más de una cosa a la vez mientras conversamos con alguien nos obliga a dividir la atención y, como consecuencia, corremos el riesgo de perdernos información valiosa de ese cliente y sus necesidades. Por lo tanto, si querés conversar mejor para conocer mejor a tu cliente, brindale toda tu atención en exclusiva: guardá el celular (si el cliente lo ve, aunque no lo uses, igual es contraproducente); en lo posible, ponelo en modo avión; escuchá a tu interlocutor (no es momento de pensar en la agenda pendiente), y no abuses de la toma de notas.
 
2. (La incómoda) Quitate el sombrero de encuestador y ponete el de analista. Tal como sugiere Headlee en “Diez reglas para conversar mejor”, si formulás una pregunta complicada, vas a conseguir una respuesta simple, ya sea afirmativa o negativa. Por ejemplo, si le preguntás a tu posible cliente: “¿Usted cree que X idea sería buena/contraproducente/directamente inviable?”, lo obligás a elegir entre opciones predeterminadas y a responder con un sí o un no y listo. Como en una encuesta. Pero ¿qué sentido tiene hacer una entrevista cara a cara si vas a preguntar con opciones? Más vale reformular esa pregunta diciendo: “¿Y a usted qué le parece X idea? ¿Qué resultados puede prever? ¿Cuál es su percepción sobre tal cosa?”. Dejar la respuesta a discreción del cliente —en lugar de ofrecerle alternativas al estilo multiple choice— puede dar lugar a respuestas mucho más interesantes y esclarecedoras. Steve Jobs decía que, muchas veces, los consumidores no saben lo que quieren hasta que lo ven. Pero no hay que subestimar al otro: si escuchamos más y mejor a nuestros clientes, probablemente sepamos con mayor precisión qué es lo que quieren y, de ese modo, estaremos mejor informados para armar una propuesta, diseñar un producto u ofrecer un servicio justo a la medida de sus necesidades reales (y no las que nosotros suponemos que tienen).
 
3. (La mejor) Hablá menos, escuchá más y hacé que te quieran.
En la charla TED sobre cómo mejorar nuestras conversaciones, Headlee trae a colación el típico caso del entrevistador que va sacando de la galera distintas preguntas sin tomar en cuenta las respuestas del entrevistado ni participar realmente en una conversación con su interlocutor. Este es un ejemplo muy común de lo cómodo pero inútil que puede resultar seguir un guion preestablecido a la hora de encarar una interacción en persona. El problema de no escuchar al otro radica en que no llegamos a conversar con él, y si no logramos interactuar de verdad con el cliente, ¿cómo se supone que vamos a ofrecerle las soluciones que busca? Headlee también cita al terapeuta M. Scott Peck, quien dijo que “la escucha sincera requiere de ponerse uno mismo a un lado”. A veces eso implica dejar de lado las opiniones personales. Según Scott Peck, cuando un hablante siente que su interlocutor está dispuesto a escucharlo a él —en vez de hacer un monólogo de ventas—, tiende a soltarse más y a “abrir sus represiones interiores al que escucha”. En definitiva, si escuchamos mejor, generamos más y mejores oportunidades de conocer al cliente y saber qué necesita, y de qué manera podemos presentar nuestro producto o servicio para demostrar que puede satisfacer esas necesidades.
CONOCÉ LA ACME

Bocaditos para la entrada

Por último, cuando se trata de formular preguntas a nuestro interlocutor, Headlee recomienda adoptar el enfoque de la pirámide invertida que usan los periodistas para redactar una noticia: quién, qué, cuándo, dónde, por qué, cómo. Si bien ella está pensando en las conversaciones en general, podemos extrapolar esta recomendación al mundo de los negocios durante una entrevista con un posible cliente:

¿Quién es su empresa?/¿En qué consiste el proyecto? (Apunta a conocer la identidad de la marca o proyecto, su misión y visión, para ponernos la camiseta del caso con las debidas coordenadas contextuales).

 
¿Qué busca/qué espera de nosotros? (Apunta a conocer las necesidades, preocupaciones y expectativas generales del cliente para que podamos generar una propuesta que las aborde en detalle).
 
¿Cuándo espera que podamos ofrecer esa solución? (Apunta a conocer las expectativas relacionadas con los plazos de entrega para dar lugar a la coordinación y negociación con el cliente).
 
¿Dónde espera aplicar la solución? (Apunta a conocer los usos que el cliente desea o planea darle a nuestro producto o servicio para reforzar las expectativas vigentes y dar lugar a destacar otros usos o beneficios posibles a corto, mediano o largo plazo [preparar el terreno para una nueva propuesta o venta]).
 
¿Por qué necesita esta solución?/¿Por qué cree que redundará en beneficios para su empresa, proyecto o emprendimiento? (Apunta a conocer el motivo que da origen a la búsqueda por parte del cliente de una solución que nosotros podemos ofrecer y nos permite explicar nuestra ventaja competitiva o por qué nosotros somos la mejor opción frente a la competencia).
 
¿Cómo espera recibir la solución? (Apunta a conocer los medios, formatos, características, etc. del producto o servicio en función de los requisitos del cliente).

Y vos, ¿qué habilidades interpersonales
​recomendás para conversar mejor?

Delfina🍊
#HablemosDeMarketing
#MarketingParaTraductores

#BrandingBrain
#orangepowerDMH🍊
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Delfina Morganti Hernández es creativa publicitaria, traductora, correctora e intérprete de inglés y español, matriculada en el Colegio de Traductores de la Prov. de Sta. Fe, 2.ª Circ., y miembro activo de la Asociación de Profesionales en Marketing (APMKT) de Rosario. Sus principales áreas de trabajo son Marketing y Publicidad, Recursos Humanos, Videojuegos, Educación y Legales. Asimismo, traduce y corrige textos de Periodismo Digital, Turismo, Ficción y Crítica Literaria. Es autora del ebook sobre traducción literaria: Objetividad. Fidelidad. Invisibilidad. Un ensayo a propósito del discurso de la traición en traducción literaria y del libro de poemas en español, inglés y francés Las lenguas que me habitan. The languages within me. Les langues dans ma peau. Ha cursado estudios en Letras y se desempeña como community manager ad honorem del programa de radio online Traductores, al Aire! Actualmente, continúa especializándose en marketing y realizando las actividades artísticas que fomentan su potencial creativo. >> Más info

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Encontrados en la traducción. Entrevista al traductor literario Julián A. Sosa, parte I

22/7/2018

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Por Delfina Morganti Hernández
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Hace más de un año, durante la semana del 21 al 28 de abril de 2017, tuve el gustazo de participar —previa selección con pruebas, me honra decirlo— de la tercera edición de la Escuela de Otoño de Traducción Literaria (EOTL) en Buenos Aires. No estaba sola: en total, fuimos diecisiete los traductores, escritores o estudiantes de Traducción, Letras y áreas afines que quedamos seleccionados para formar parte de esta maravillosa e inolvidable experiencia de inmersión absoluta en el mundo de las letras.
 
A modo de contexto, la EOTL es una iniciativa conjunta de las traductoras y docentes Lucila Cordone, Estela Consigli y María Laura Ramos del IES en Lenguas Vivas “Juan R. Fernández”, en el marco del proyecto “Open World Research Initiative” (OWRI), y cuenta con el aval y patrocinio de varias instituciones nacionales e internacionales, como la Asociación Argentina de Traductores e Intérpretes (AATI), el British Centre for Literary Translation (BCLT) y la University of East Anglia (UEA), entre otras.
 
El último día de actividades de la Escuela de Otoño de Traducción Literaria, tuve la feliz oportunidad de entrevistar cara a cara a uno de los colegas que participó de esta experiencia: Julián A. Sosa.

* * *
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Nos sentamos sobre el borde de un cantero de plantas que hay en el patio del IES en Lenguas Vivas “Juan Ramón Fernández”. Como en el instituto coexisten tres niveles educativos (primario, medio y superior), no nos extrañó que, justo en ese momento, que era pleno mediodía de un viernes de otoño, los más chicos estuvieran en... recreo. De modo que, a pesar de estar al aire libre, la música de fondo eran claros gritos de popa; risas de escondida; el reguetón que, con eco, salía sin escrúpulos de unos parlantes cercanos, y correteos caprichosos por todo el lugar. Por supuesto, esto no era una ventaja para la entrevista que planeaba grabar con mi celular común y corriente. Sin embargo, ahí nos quedamos y la grabación salió bastante bien (salvo, claro, por alguna que otra interrupción de ese ruido de fondo).
 
Por entonces, Julián contaba veintidós años de edad, estaba a punto de cumplir veintitrés y, cuando le pedí que se presentara en voz alta para el público lector de esta entrevista, lo hizo así:

“Mi nombre es Julián Alejo Sosa. Soy de Lanús, Buenos Aires. Estudio Traductorado Público de Inglés en la UNLA [Universidad de Lanús] y ahora estoy haciendo las prácticas preprofesionales para poder tener el título de traductor técnico y, más adelante, el de traductor público”.
* * *
Luego de pedirle algunos datos interesantes para incluir en la ficha del perfil del entrevistado, comencé con la artillería pesada: las preguntas sobre traducción literaria. Pero, como Julián es una persona muy amena, la entrevista enseguida se transformó en un intercambio, un diálogo sumamente enriquecedor y lleno de detalles muy interesantes para quienes aspiramos a trabajar como traductores literarios en el corto plazo.

D: ¿Tenés algún traductor que admires o de referencia?
J: Me gusta mucho [Miguel Ángel] Montezanti. Tradujo varias obras de Shakespeare al español. Lo tuvimos en varias jornadas de la UNLA y me gustaban mucho las propuestas que hacía. Me acuerdo una ahora sobre el verbo lie, que en inglés tiene dos significados: por un lado, “mentir” y, por otro, “recostarse”. Shakespeare la usaba de manera ambigua, y me gustó mucho la solución que había propuesto Montezanti. Era algo como “recostarse en la mentira”, algo así. Me resultó muy interesante.
 
D: ¿Qué títulos has traducido hasta el momento de inglés a español?
J: Hasta ahora, traduje literatura juvenil. Hay tres obras que ya están publicadas. La primera fue de un autor que se llama Jay Asher. Quizá lo conocen por la serie nueva de Netflix, “13 Reasons Why” (Por trece razones). Él escribió el libro que motivó la realización de esa serie. Y el libro que traduje yo se llama What light en inglés que yo opté por traducirlo por Noche de luz. Fue un problema de traducción ese título… Ese fue el primer libro que traduje. Después, siguió Naomy and Ely’s No Kiss List (La lista de no besar de Naomi y Ely) que tiene la misma estética de literatura juvenil, pero esta novela apunta a un público un poco más grande: dieciséis, dieciocho años... veinte, quizá, y más también. Tenía un vocabulario un poco más fuerte, los personajes insultaban más. Había mucho slang, muchas referencias culturales. Fue uno de los libros que más me costó traducir, justamente por eso. Lo interesante era que cada capítulo estaba narrado desde el punto de vista de un personaje distinto. O sea que, a cada rato, tenías que cambiar la voz. Tenías que encontrarle la esencia al personaje que estaba narrando esa parte. Me acuerdo de uno que se llamaba Robin, que era un típico estudiante de universidad drogadicto. En inglés, el capítulo de Robin estaba escrito todo en un mismo párrafo. No había separación, la puntuación era muy confusa. Las comas estaban mal puestas también. Todo eso lo tuve que mantener, pero de cierto modo: alguna que otra corrección de cosas muy graves tuve que hacer quizás. No recuerdo una puntual ahora. Pero ese recurso lo tuve que mantener porque explicaba mucho la esencia del personaje. No podía separar en párrafos o hacer que ese personaje escribiera ultrabien porque no era así. No era su forma de hablar; la cosa era que hablara tropezándose. Ese fue el segundo libro que traduje. Y el último que salió, que se llama House of Furies (La Mansión de las Furias), es de la escritora Madeleine Roux. Salió la traducción ahora hace poco, la presentaron en la Feria del Libro, ayer o antes de ayer [la entrevista la hicimos el 28 de abril]. Y, el 13 de mayo, si mal no recuerdo, va a venir la autora a la Feria del Libro.
 
D: ¿Vas a ir a conocer a la autora? ¿Tenés algo pautado con la editorial para entrevistarla más allá de lo que sea el evento público?
J: Sí, el equipo de la editorial me dijo que la tengo que ir a conocer.
 
D: ¿La tenés que ir a conocer?
J: Sí, la tengo que ir a conocer, I have to [risas].
 
D: ¡Qué lindo, qué bueno!
J: Va a estar bueno. Va ser una experiencia muy fructífera. [Hace poco le consulté a Julián qué tal estuvo ese momento en que él, como traductor, conoció a la autora del libro que tradujo y esto es lo que me contó: “Al final, no hubo encuentro privado con la autora más allá de la feria del libro. Tenía una disponibilidad muy acotada, por lo que decidieron centrar su atención en la promoción del libro principalmente en medios como YouTube, mediante entrevistas con YouTubers y BookTubers. Igualmente, tuve oportunidad de conocerla y saludarla en persona, incluso de decirle que yo era el traductor, a lo que se mostró sorprendida y con muchas ganas de hablar, pero al ser en medio del tumulto de la Feria del Libro durante la firma de autógrafos, no pudimos interactuar mucho. Como te imaginarás, tenía poco tiempo y mucha cantidad de fans que querían tener su autógrafo y foto”]. 
 
D: ¿Tenés preparada alguna pregunta?
J: No, pero quizás le consulte algo en referencia al libro. Quizás algo de terminología, puede ser.
 
D: Este último libro salió ahora, ¿y el anterior que me comentabas (La lista de no besar de Naomi y Ely)? ¿Cuándo salió publicado?
J: Salió para San Valentín, si mal no recuerdo.
 
D: Este año.
J: Sí, este año.
 
D: O sea que estás de libro en libro, ¿no?
J: Sí. Me están mandando bastante seguido, por suerte. La editorial se llama V&R y ahora lanzó un nuevo sello: V&R YA o V&R Young Adults.
 
D: ¿Se centra en literatura juvenil?
J: Sí, principalmente sí. Y ahora estoy traduciendo otro libro también para ellos, que me está generando más que algún que otro problema [risas]. Es un libro que ya salió: la autora escribió el libro y lo lanzó como una versión para adultos, y después relanzó una versión adaptada para young readers, para jóvenes. Le cambió algunas cosas [Mientras transcribía esta primera parte de la entrevista, retomé el contacto con Julián para pedirle que me dijera el nombre del libro y la traducción: “El libro original se llama The Distance Between Us de Reyna Grande, y en español quedó como La distancia entre nosotros. Es un libro que salió a la venta a principio de este año. La edición está muy linda y la historia fue de lo más fuerte y conmovedor que me tocó trabajar”].
 
D: ¿Y vos leíste los dos libros fuente?
J: No, solo el que tengo que traducir. No quiero tampoco dejarme influenciar por el otro e incurrir en plagio, quizás, sin quererlo [risas]. Además, el otro libro lo lanzó otra editorial y cada una tiene su propia marca en sí. Resumiendo la historia del libro, es una especie de autobiografía. Una memoir, un recuerdo de la autora de cuando ella era chica. Cuenta la experiencia de cómo fue irse a vivir a Estados Unidos siendo ella de origen mexicano.
 
D: Qué interesante, ¿no?
J: Y es interesante desde el punto de vista del lenguaje porque ella escribe en inglés, pero, nos lleva a una época en que ella no hablaba inglés. Ella solo hablaba español cuando era chica. Y el libro está todo escrito en inglés. El problema que se me genera es cuando ya es más grande, cuando cruza a los Estados Unidos, y empieza a haber estos problemas de que antes me venía hablando en inglés, ¿pero ahora resulta que no hablaba inglés? Es raro. Tenés que pensar el libro como si ella solo supiera español. Y la problemática que tiene es que se encuentra con el inglés y no lo entiende. Por ejemplo, tiene problemas a la hora de formular oraciones en inglés. Eso también va a ser un tema reflejarlo en español. Muchas veces hay párrafos en los que ella lo explica; o sea, en el libro original, explica por qué una determinada frase está mal dicha. Ella dice, por ejemplo, “my feet finger”, cuando, en realidad, debería decir “toe” [ver fragmento en cuestión al final de esta primera parte de la entrevista(1)] (el personaje se había golpeado el dedo del pie). Ahí, el profesor, en la novela, la corrige. Entonces, ella explica: “En español tenemos una sola palabra para esa parte del cuerpo, que es dedo”.
 
D: Es muy difícil traducir eso.
J: Y, es muy difícil traducirlo.
 
D: Es como que hay que traducir la traducción: el encuentro entre lenguas y las diferencias.
J: Sí. Seguramente voy a tener que recurrir a alguna nota. Porque siento que es necesario dejarlo en inglés… O quizás dejar la frase en inglés y explicar por qué finger y por qué toe. Así, como ese, había otros problemitas más que surgieron.
 
D: ¿Y los plazos de entrega suelen permitir cierto tiempo de investigación, de lectura del texto fuente? ¿Traducís a medida que vas leyendo? ¿O leés el libro completo antes?
J: A mí me gustaría poder leer el original antes y traducir después. Lo hice con La lista de no besar. Ese lo leí, pero sentía que lo leía muy a las apuradas y, a veces, no me quedaba tanto [la idea] de la trama y la historia de los personajes. [Como en cada capítulo hablaba un personaje distinto], se me hacía difícil diferenciar a cada uno. Había muchas voces juntas. Por eso, decidí traducir el libro a medida que lo voy leyendo: leo y voy traduciendo. A veces, no es lo recomendable hacer así. Con el primer libro que traduje [Noche de luz] me pasó que [en la narración se] hacía referencia a cosas que venían más adelante. En ese caso, tenés que identificar cuando el narrador hace referencia a algo que va a ocurrir. Por ejemplo, en una escena, un chico había invitado a la protagonista a hacer algo. Ese algo no quedaba muy en claro con las palabras en sí. Por eso, tenía que saber qué era exactamente. Entonces, dejé de traducir, leí más adelante qué era lo que iban a hacer [los personajes] y ahí recién pude retomar la traducción con un término adecuado para lo que iban a hacer.
 
[Se escucha un grito de fondo en el patio del Lenguas Vivas “Juan Ramón Fernández. Una voz masculina acaba de gritar: “¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!”]
 
D: [en broma] Ese fue un lector que se está quejando de lo que hiciste en la traducción me parece.
J: [risas] Puede ser. [Pausa] Y con respecto a los plazos, en general, me dan dos meses para traducir.
 
D: ¿Dos meses para traducir cuatrocientas páginas?
J: Trescientas aproximadamente.
 
D: ¿Y estás cómodo con ese plazo?
J: Sí.
 
D: ¿O sentís que tenés que correr? Porque a la par estás estudiando y tenés tus proyectos de música…
J: Mirá, [con el libro que estoy traduciendo ahora], siento que estoy un poco a las apuradas. Porque, a la vez, estoy haciendo las prácticas en la universidad.
 
D: Y estás participando en la Escuela de Otoño…
J: Y la Escuela de Otoño de Traducción Literaria. Siento que estoy un poquito apurado. Pero, por lo general, me parece bien dos meses para trescientas y pico de páginas. Aparte, suelen ser flexibles desde la editorial. A veces, se pueden estirar una semana más. A mí una semana más me resirve. Por más que parezca poco, te sirve mucho. Y eso está bueno, que sean flexibles.
* * *
Aquí es cuando empezamos a sentir un ruido como de taladro eléctrico en el patio del Lenguas Vivas, pero, lejos de amedrentarme, ese ruido me envalentonó para elevar un poquito la voz y seguir con esta fascinante entrevista cara a cara a Julián A. Sosa, un joven traductor literario de carne y hueso.
 
Mientras sigo transcribiendo los audios, te invito a leer más detalles sobre lo que fue la Escuela de Otoño de Traducción Literaria 2017 en la sección de artículos de interés más abajo. Por último, podés informarte sobre el proyecto de ley Unicaba que pretende cerrar los institutos de formación docente de la Ciudad de Buenos Aires y cómo podés hacer para apoyar la petición a favor de la continuidad de estas prestigiosas instituciones que, entre otras cosas, hacen posible que existan iniciativas de formación profesionalizante en el país como es la Escuela de Otoño de Traducción Literaria del IES en Lenguas Vivas “Juan Ramón Fernández”. 
◘ ◘ ◘

Referencias

(1) Acerca del juego de palabras citado por el entrevistado de The Distance Between Us (Reyna Grande); en español, La distancia entre nosotros:

​Texto fuente en inglés 
I took a deep breath and answered in English as best as I could, “Yes, teacher. I just hurt my big finger.” I limped to an empty chair and sat, feeling proud of myself for answering him in his own language.
“Your big finger?” he asked. All the students were looking at me weird. “Oh, you mean your big toe!” he said, and laughed. Everyone else laughed with him. 
“You don’t have fingers on your feet,” he gently explained. “You have toes.”
I wanted to slap myself because I should have known that. I’d learned body parts at Aldama. It’s just that sometimes I still forgot things like that. In Spanish there is only one word for finger or toe, so you don’t have to worry about whether your “dedo” is on your feet or hands. Why did English have to be so complicated?
 
Traducción al español por Julián A. Sosa
     Respiré hondo y le contesté en inglés lo mejor que pude.
    –Sí, profesor. Me lastimé mi big finger –caminé hacia una silla y me senté, orgullosa de haberle contestado en su propio idioma.
   –¿Big finger? –preguntó, confuso. Todos los estudiantes se quedaron mirándome raro–. ¡Oh, quieres decir tu big toe!
  Al entender lo que quise decir, comenzó a reír y el resto de los estudiantes lo acompañaron.
   –Uno no tiene fingers en los pies –me explicó amablemente–. En los pies tienes toes.
  Quería golpearme a mí misma porque era algo que debería haber sabido. En Aldama había aprendido todas las partes del cuerpo. Es que solo, a veces, olvido este tipo de cosas. En español solo hay una palabra para “finger” y “toe”, no tienes que preocuparte si “dedo” se refiere al pie o a la mano. ¿Por qué el inglés tiene que ser tan complicado?

Más sobre la EOTL 2017

¦ Entrevista al traductor literario Julián Sosa, parte 2

¦ Un lugar llamado Destino

¦ Yo vine a matar al autor 

¦ Crónica en colaboración con el boletín oficial de la AATI,  Calidoscopio abril-mayo 2017 (acceder al boletín completo)
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Delfina Morganti Hernández es escritora, comunicadora publicitaria, traductora e intérprete de inglés y español, matriculada en el Colegio de Traductores de la Provincia de Santa Fe, 2.ª Circ., y miembro activo de la Asociación de Profesionales en Marketing (APMKT) de Rosario. Escribe, traduce y corrige textos sobre marketing y publicidad, recursos humanos, videojuegos y educación. Es autora del ebook sobre traducción literaria: Objetividad. Fidelidad. Invisibilidad. Un ensayo a propósito del discurso de la traición en traducción literaria y del libro de poemas Las lenguas que me habitan. The languages within me. Les langues dans ma peau. Ha cursado estudios en Letras y Publicidad, y se desempeña como creadora de contenidos para el programa de radio online Traductores, al aire. Actualmente, continúa especializándose en marketing estratégico y digital, realizando las actividades artísticas que nutren su potencial creativo y participando en contenidos colaborativos con otros comunicadores como Hablemos de marketing y Generistas. >> Más info
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